En este blog fuí plasmando semanalmente los cambios que se iban apreciando en mi estado de salud como consecuencia de la supresión del gluten en mi dieta durante 12 semanas (realmente fueron 11, igualmente suficientes). El resultado tras esas 11 semanas fué más que satisfactorio, ya que pasé la mejor primavera de mi vida en cuanto a la alergia se refiere, casi asintomática, y eso ha sido todo un triunfo. Actualmente no prescindo 100% del gluten, pero sí del trigo, y el consumo de otros cereales es meramente anecdótico.
También fuí recopilando artículos relacionados con el gluten que aportan información de interés relacionada con la temática del blog.
Este blog es un experimento personal ante el fracaso repetido de la medicina convencional en el intento de mejorar el estado de mis alergias (no hablo de paliar los síntomas), y como respuesta al desafío lanzado por la e-letter Tener S@lud. Con ello me hago responsable de los cambios que puedan acontecer en mi salud como resultado del cambio de alimentación y otras medidas.
Así mismo esta responsabilidad no es extrapolable a otras personas que decidan hacerlo, ya que cada uno debe responsabilizarse de sus propios actos y decisiones, y este blog no sustituye en ningún momento el servicio, consejo ni consulta de un profesional de la salud.


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sábado, 7 de junio de 2014

Intolerancia al gluten y caseina relacionada con el autismo, hiperactividad y otros transtornos del comportamiento

"Cada vez más médicos y terapeutas recomiendan una dieta libre de gluten y caseína para tratar las enfermedades neurológicas y los transtornos del comportamiento: autismo,esquizofrenia, epilepsia, hiperactividad, hipoactividad, déficit de atención, dislexia y otros problemas escolares. La razón es quegracias a un análisis de orina llamado Peptiduría se puede conocer si el gluten y la caseina que se ingiere está perturbando el funcionamiento del cerebro de los niños. ¿De qué se trata el análisis de la Peptiduría?

La peptiduría es un análisis de orina desarrollado por el Profesor Karl Reichelt de la universidad de Oslo para elucidar el efecto de los llamados péptidos opioides sobre el cerebro. El análisis se puede realizar en algunos laboratorios, como por ejemplo el Laboratorio del Dr. Nataf en París, e indica si existe una intolerancia al gluten y/o a la caseína. Esta intolerancia se debe a un fallo enzimático de la peptidasa del intestino que impide la correcta transformación de las proteínas de los cereales, el gluten, y de la leche, la caseína, en sus aminoácidos básicos. Como resultado se obtienen trocitos de gluten y caseína mal digeridos, parcialmente descompuestos, llamados péptidos.

Estos péptidos atraviesan la pared intestinal debido a una permeabilidad intestinal demasiado elevada. Idealmente, una persona que goce de buena salud debería tener una permeabilidad adecuada, de forma que dejaría pasar a través de ella solamente los alimentos bien digeridos, e impediría el paso hacia la sangre de agentes patógenos y también de alimentos parcialmente digeridos. Pero en las personas con enfermedades neurológicas y transtornos del comportamiento la permeabilidad se encuentraaumentada. Como resultado, se encuentran los péptidos resultantes de la incompleta digestión del gluten y la caseína en la sangre.

Una vez en la sangre pueden llegar hasta el cerebro si la permeabilidad de la barrera hemato-encefálica está también alterada. Resulta que los péptidos del gluten y la caseína pueden fijarse a los receptores que están destinados a los neurotransmisores (serotonina, dopamina, noradrenalina) de forma que perturban la función de éstos, afectando, por lo tanto, el correcto funcionamiento cerebral. Por esta razón se les llama péptidos opioides por su acción similar al opio en el cerebro, dando numerosas enfermedades neurológicas y del comportamiento según el tipo de péptido que ha resultado de la incompleta digestión.

Otro efecto de los péptidos opioides es la alteración de la función inmunitaria, ya que los glóbulos blancos poseen también receptores a los cuales se pueden fijar los péptidos opioides, debilitando así las defensas de estos niños, los cuales suelen enfermar frecuentemente.

El régimen de exclusión de gluten y caseína se ha demostrado efectivo para tratar los niños con problemas neurológicos y del comportamiento. Además, debe acompañarse esta dieta con un tratamiento que restaure la flora intestinal y la permeabilidad intestinal. También se suele necesitar una suplementación en vitaminas, minerales y ácidos grasos, según las deficiencias que indiquen el resultado de los análisis.

En la asociación Stelior España se utiliza este tipo de terapia desde hace algunos años con resultados asombrosos: niños autistas, hiperactivos, epilépticos, déficit de atención, son muchos los niños que se han curado o han mejorado extraordinariamente.

Fuentes:

“Can the pathophysiology of autism be explained by the nature of the discovered urine peptides?”,http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12608733
“Urine peptide patterns in children with milder types of autism”,http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16732341
“The Effect of Gluten-Free Diet on Urinary Peptide Excretion and Clinical State in Schizophrenia”,http://www.orthomolecular.org/library/jom/1990/pdf/1990-v05n04-p223.pdf
“Dietas libres de gluten y caseína para el trastorno de espectro autista”,http://www.elautismo.com/AnaMedina/documentos/glutencaseina.pdf
“Genetic and dietary factors related to schizophrenia”,http://www.scirp.org/journal/PaperInformation.aspx?paperID=16560"

Fuente: tips4mums


Este blog sólo contiene material informativo. En ningún momento sustituye el consejo o consuta de un especialista. Las opiniones y artículos de otros autores publicados aquí no necesariamente coinciden con las opiniones del blog, no obstante si están incluidos es porque se consideran interesantes e ilustrativos en algún aspecto relacionado con la tematica del blog.
Y como en todo en la vida, sé curioso, investiga, contrasta, no te quedes con lo primero que leas o te cuenten. Mientras uno crece, no envejece, y como diría Walt Whitman: 

"No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños... "Que tengas un gran día y una vida plena!




viernes, 6 de junio de 2014

OTRO NIÑO CON AUTISMO QUE MEJORA CON LA DIETA SIN GLUTEN NI CASÍNA

"Son cada día más los niños que muestran grandes cambios tras eliminar ciertos alimentos de su dieta (normalmente los lácteos y el gluten).
No estamos afirmando que el autismo "se cure" tan solo con la dieta, pero sí que puede mejorar en un gran número de casos. Y el cambio puede ser importante. Como dice el vídeo, es el primer paso hacia una posible recuperación.
Y es un paso que no es tan difícil de dar, en unas pocas semanas o incluso en días (muchos padres aseguran que los cambios se ven en dos días) puede comprobarse si el niño realmente necesita la dieta o no.
Aseguran los expertos que los trastornos del espectro autista tienen una base genética, pero que también influye el entorno. El peso de lo ambiental debe valorarse en su justa medida porque está claro que el desorbitado aumento de la prevalencia de este trastorno, tal como indica el gráfico abajo, no puede deberse a una causa genética. Por lo tanto, hemos de poner más atención en los factores a los que estamos exponiendo a las nuevas generaciones, por el bien de todos."



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sábado, 31 de mayo de 2014

El reactivo moco alimentario

"Cuando el organismo reacciona frente al ingreso de una proteína que considera extraña (antígeno), estamos en presencia de una respuesta inmunológica.

La cotidiana y profusa exposición a los antígenos alimentarios, es el principal factor que conduce al agotamiento del sistema inmune. Las proteínas de la leche vacuna y del trigo, son las más antigénicas y desgraciadamente las de consumo más abundante. Esta alta exigencia inmunológica se ve agravada por la excesiva permeabilidad intestinal, condición que facilita el ingreso de antígenos alimentarios al flujo sanguíneo y desencadena una serie de respuestas alérgicas de todo tipo.
El intestino cumple un rol fundamental para evitar el paso de un antígeno a la sangre. Precisamente la primera línea defensiva consiste en la secreción de anticuerpos (inmunoglobulina A), generados por el tejido linfático en la mucosa intestinal. Hemos visto que la superficie de absorción intestinal es amplia (unos 600 m2) y también es abundante la diaria ingesta de antígenos alimentarios, por lo cual es enorme la demanda de anticuerpos necesarios para neutralizar estos antígenos.

Cuando este mecanismo defensivo se agota, y la mucosa es excesivamente permeable, las moléculas extrañas atraviesan la mucosa y alcanzan el flujo sanguíneo sin ser neutralizadas. Allí se hace necesario el concurso del hígado para desactivarlas; pero si el hígado está sobrecargado y no puede neutralizarlas, pasan al bazo, donde actúan los linfocitos T supresores. Si la actividad neutralizante del hígado y del bazo se hace insuficiente, entonces las moléculas extrañas pueden depositarse en la pared de los capilares y en el líquido intersticial o extracelular. Este material intentará ser drenado a través de la orina, sobrecargando finalmente a los riñones y generando el contexto para las habituales infecciones a repetición y el colapso renal.

La caseína vacuna

El mayor problema de la proteína láctea es su poder alergénico; se han detectado hasta 25 antígenos diferentes en la leche de vaca. Además de la caseína, que analizaremos en detalle, una gran contribución alergénica se genera en el procesamiento posterior al ordeñe. Cuando la leche es secretada en la ubre de la vaca, estamos en presencia de un fluido aséptico. Sin embargo, a poco de abandonar la teta y no habiendo sido ingerida por el ternero, se manifiesta en la leche un prolífico cultivo de virus, bacterias y microorganismos, lo cual obliga a los conocidos y promocionados tratamientos de pasterización. La temperatura, además de destruir enzimas y otros nutrientes termosensibles, mata la vida microbiana, pero no la elimina. Las bacterias muertas permanecen en el fluido que luego se industrializa y consumimos. O sea que esta verdadera “sopa de bichos muertos” debe ser neutralizada por nuestro sistema inmune, que obviamente los detecta como antígenos.

La caseína es la proteína más abundante de la leche vacuna (80%), la más antigénica y el 40% de la misma es indigerible, favoreciendo la constipación, la dispepsia putrefactiva y la permeabilidad intestinal. Dado que la proteína láctea se digiere muy poco en el intestino, las grandes cadenas de caseína no desdobladas, actúan como pegamento [1], depositándose en los folículos linfáticos del intestino, entorpeciendo la absorción de nutrientes y generando fatiga crónica e inflamación intestinal.

Por su parte, los fragmentos más pequeños logran atravesar las paredes intestinales con la complicidad de la mucosa permeable. Una vez en el flujo sanguíneo, estos péptidos generan un estado congestivo causante de asma, sinusitis, alergias, artritis, diabetes, nefrosis, infecciones, incremento de mucosidad y estructuras densas en el aparato reproductor femenino…

Es interesante señalar que todo esto no ocurre en la lactancia materna. Nuestra secreción láctea provee al bebé de un fluido equilibrado, dotado de los anticuerpos necesarios (inmunoglobulina A ó IgA) para su correcto procesamiento. Varios científicos afirman que los lácteos vacunos son la principal causa de alergias alimentarias [2]. Tal es así, que la Asociación Americana de Pediatría desaconsejó su uso en niños y recientemente el Jefe de Gastroenterología del Hospital de Niños de La Plata afirmó que el 80% de los chicos son alérgicos a la leche vacuna. Esto también se extiende a los adultos y a todos los derivados lácteos.

El gluten del trigo

Algo similar ocurre con la principal proteína del trigo, cuya característica reactiva se está comenzando a aceptar a partir del problema celíaco [3]. El gluten es la componente proteica de cereales como el trigo, la cebada, el centeno o la avena. Sin embargo no todo el gluten es igual: la avena, por ejemplo, ha sido estudiada en celíacos y resulta perfectamente tolerable para ellos.

Obviamente que siendo el cereal predominante en nuestra moderna alimentación (y por tanto el más manipulado desde el punto de vista agrícola), el trigo es la fuente de gluten más abundante y más problemática.

El gluten del trigo esta formado por dos proteínas: glutenina y gliadina. Tiene la propiedad de fermentar fácilmente en presencia de agua y levaduras. Precisamente esta capacidad y su elevada presencia en el trigo (incrementada aún más por la moderna modificación genética que ha logrado variedades “alto” gluten), ha hecho que este cereal desplace a sus pares en cuanto al uso en panificación, dada la consistencia suave y esponjosa que permite obtener. Otra característica del gluten es la de retener el almidón de la harina durante la cocción. Por ello el trigo con alto porcentaje de gluten es usado en la fabricación de fideos y pastas.

A partir de la harina de trigo se obtiene el seitán o carne vegetal. Esto se logra eliminando el almidón, lo cual se consigue artesanalmente al “enjuagar” la harina de trigo bajo un chorro de agua. Así se obtiene una masa grisácea, insípida y elástica con la cual se prepara el seitán, que muchos regímenes vegetarianos usan para reemplazar la carne: el llamado bife de gluten. El valor proteico del seitán resulta bastante pobre, por su ausencia de lisina y treonina, dos aminoácidos limitantes que disminuyen su índice de eficiencia proteica.

Esto también puede lograrse a partir de la harina pura de gluten, que los molinos refinadores ofrecen al separar mecánicamente el almidón de la proteína. Estos molinos ofrecen también la llamada harina glutinosa o glutinada, que es una harina refinada común pero con mayor presencia de gluten, usada en la elaboración de las llamadas milanesas vegetales por su poder ligante o aglutinante. También esta harina da lugar a las famosas tostadas de gluten, que inconsistentemente se aconsejan a pacientes diabéticos, solo por el hecho de tener menos almidón y más gluten.

Por su contenido de mucina, el gluten favorece la formación de moco (desecho coloidal). Por tanto, y como todo alimento mucógeno, los productos con gluten deben contraindicarse en las enfermedades del aparato respiratorio (resfrío, gripe, bronquitis, asma, angina, etc). Además el gluten produce reacciones alérgicas (la celiaquía es su aspecto más visible), inflamación intestinal, migrañas, afecta al funcionamiento tiroideo y provoca fatiga crónica. El gluten es una sustancia pegajosa que se adhiere a las paredes del intestino, lo cual sumado a la falta de fibras vegetales (estimulantes naturales del movimiento intestinal y ausentes en la dieta refinada) y al efecto opiáceo que veremos a continuación, favorece el estreñimiento y la formación del moco colónico.

En sus orígenes evolutivos y durante milenios, el hombre ha consumido granos salvajes, de su habitat natural, enteros y sin excesivo procesamiento. Recién hace ocho mil años el ser humano comenzó a modificar los cereales con la agricultura (selección, transplante a otras zonas geográficas, hibridación y últimamente manipulación genética) y el procesamiento industrial. Esto ha modificado la síntesis de ciertas proteínas presentes en los cereales y ha generado nuevos compuestos con la cocción a altas temperaturas, mientras que las enzimas humanas no han cambiado y resultan aún incapaces de digerir y asimilar estas “nuevas” moléculas.

Son sustancias (el caso de las lectinas del gluten) que causan alergia. Un ejemplo conocido es la enfermedad celíaca, una intolerancia permanente al gluten que produce una lesión severa de la mucosa del intestino delgado, causando diarrea y mala absorción de los nutrientes. En análisis de sangre suelen aparecer ciertos anticuerpos: antiGliadina, antiReticulina y antiEndomisio. Como bien lo fundamenta el Dr. Jean Seignalet [4], proteínas “artificiales” presentes en el trigo, pueden ser causa de ciertas enfermedades: poliartritis reumatoide, esclerosis múltiple, celiaquía, dermatitis herpetiforme, migrañas, diabetes juvenil, depresiones nerviosas, esquizofrenia, Alzheimer, Parkinson, enfermedad de Crohn…

El gluten también está acusado de causar migrañas. La revista "Neurology" ha publicado un informe sobre pacientes con dolores de cabeza e inestabilidad emocional. Las resonancias magnéticas mostraban inflamación del sistema nervioso central. Asimismo se detectaron en sangre "anticuerpos antigliadina". El 90% de los pacientes que llevaron adelante una dieta sin gluten tuvieron alivio total o parcial.

Otro problema del gluten está representado por la cocción. Al cocinar, calentamos los alimentos. El calor, por efecto de las llamadas “reacciones de Maillard”, genera un gran número de moléculas complejas [5], que no existen en estado natural. Dichos péptidos son extremadamente difíciles de descomponer, debido a su conformación no natural, o por inhibir directamente la actividad de las enzimas degradantes [6]. Algunas suelen ser más toxicas o cancerígenas que los pesticidas y conservantes. Las modificaciones moleculares son mayores cuánto más alta sea la temperatura. Como vimos al hablar de los almidones, el pan moderno esta hecho con harina refinada apenas mezclada con agua, leudado instantáneamente y sometido posteriormente a elevada temperatura en un horno eléctrico (aproximadamente 200ºC).

Diabetes, celiaquía, alergias…

El alto poder antigénico de las proteínas lácteas y del trigo, provoca en nuestro sistema inmunológico una excesiva reacción defensiva, que con el tiempo lo debilita y genera una mayor vulnerabilidad a las enfermedades. Esto queda de manifiesto al analizar la génesis de problemas aparentemente inconexos como la diabetes y la enfermedad celíaca.

La diabetes tipo 1, es una enfermedad inflamatoria y crónica, que antes se consideraba propia de niños y jóvenes, pero que ahora se genera también en adultos. Se la considera autoinmune, porque el organismo destruye las propias células beta del páncreas, encargadas de la producción de insulina. La mayor parte de los estudios indican que los niños con diabetes tipo 1 comenzaron a tomar leche de vaca a una edad más temprana que otros niños. Otros estudios han probado que la introducción temprana a una fórmula de leche de vaca aumenta el riesgo de desarrollar diabetes. Investigaciones recientes señalan también una relación entre el consumo de leche vacuna en la infancia y mayor riesgo de diabetes tipo 2 o de adultos [7].

Más allá de estériles clasificaciones, básicamente la diabetes refleja la incapacidad del organismo para utilizar el azúcar proveniente de los alimentos, que se acumula en la sangre. Esta elevación genera numerosos desordenes compensatorios, que conducen a la hipoglucemia (bajo nivel de azúcar en sangre, que provoca acidosis) o a su opuesto: la hiperglucemia (excesivo nivel de azúcar, que produce obstrucción de arterias). Cuando se obstruyen las grandes arterias, se genera predisposición a infartos, derrames cerebrales y mala circulación de los miembros inferiores (amputaciones). Cuando las que se obstruyen son las pequeñas arterias, se ven afectados los ojos, los riñones y el sistema nervioso (incontinencia urinaria, trastornos digestivos, disfunción eréctil…)

Dentro de las posibles causas de la diabetes, se encuentra el daño de la mucosa intestinal y una permeabilidad incrementada como factor desencadenante de la respuesta autoinmune de la persona susceptible. Para entender mejor esta relación debe saberse que en el sistema digestivo se encuentra el 70% del sistema linfático humano. Entre otras cosas, el sistema linfático protege al organismo brindando respuesta inmune. Estratégicamente, el sistema linfático se encuentra en lugares expuestos al ambiente, como por ejemplo los intestinos. Allí intercepta a los microorganismos invasores y toxinas, antes que puedan difundirse ampliamente por todo el organismo. El tejido linfoide del tubo digestivo, como así también de la garganta y faringe, queda expuesto de inmediato a los antígenos que lo invaden.

Cuando el niño nace, no tiene un sistema inmune maduro y posee permeabilidad intestinal, pero su único alimento, la leche materna, aporta los anticuerpos necesarios: las IgA. La leche vacuna no aporta IgA y allí comienzan los problemas de sobre exigencia inmune y demanda de anticuerpos. Por ello muchos estudios relacionan la lactancia materna prolongada con la menor incidencia de diabetes. Luego se introduce otra proteína antigénica como el gluten, y el problema se agiganta. Ciertos estudios demuestran que evitar el gluten en la alimentación promueve el crecimiento y genera cambios benéficos en la dosificación de la insulina [8].

[1] Antes de la aparición de los adhesivos sintéticos, la famosa “cola de carpintero” se elaboraba con caseína láctea. [2] El nutricionista John Mc Dougall en “Dairy products and eggs are avoided on a health” y el Dr. Frank Oski en “Don’t drink your milk”. [3] La celiaquía se define como síndrome de malabsorción debida a la atrofia de las vellosidades del intestino delgado, cuyos síntomas remiten frente a la absoluta ausencia de gluten en la dieta. [4] Ver el libro “La alimentación, la tercera medicina” (Editorial RBA Integral). [5] Productos finales de glicación avanzada, aminas heterocíclicas, beta carbolinas y otros compuestos mutagénicos similares a los detectados en el humo de los cigarrillos. Solyakov, A. et al, Heterocyclic amines in process flavours, process flavour ingredients, bouillon concentrates and a pan residue. Food Chem. Toxicol. 1999/37 (1)/1-11., Skog, K. et al, Analysis of nonpolar heterocyclic amines in cooked foods and meat extracts using gas chromatography-mass spectometry. J. Chromatogr. A. 1998/803 (1-2)/227-233., Stavric, B. et al, Mutagenic heterocyclic aromatic amines (HAA’s) in ‘processed food flavour’ samples.Food Chem. Toxicol. 1997/35(2)/185-197., Wakabayashi, K. et al, Human exposure to mutagenic / carcinogenic heterocyclic amines and comutagenic beta-carbolines. Mutat. Res. 1997/76 (1-2)/253-259., Galceran, M.T. et al, Determination of heterocyclic amines by pneumatically assisted electrospray liquid chromatography-mass spectometry. J. Chromatogr. A. 1996/730 (1-2)/185-194., Gross, G.A. et al, Heterocyclic aromatic amine formation in grilled bacon, beef and fish and in grilled scrapings. Carcinogenesis 1993/14 (11)/2313-2318., Sugimura, T. et al, Mutagenic factors in cooked foods. Crit. Rev. Toxicol. 1979/6 (3)/189-209. [6] Dutta, A.S., Small Peptides, Chemistry, Biology and Clinical Studies, Amsterdam 1993 / 550-556, 560. [7] Geraldine Maurer – Lima, Perú, febrero 2007 – www.altertanutricional.org [8] O.I.Saadah y col. Effect of gluten-free diet and adherente on growth and diabetic control in diabetic "

Fuente: Sin Gluten / Gluten Free/ الدابوق خالية من المواد الغذائية/Zoliake


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Y como en todo en la vida, sé curioso, investiga, contrasta, no te quedes con lo primero que leas o te cuenten. Mientras uno crece, no envejece, y como diría Walt Whitman: 

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miércoles, 28 de mayo de 2014

Intoxicados por mercurio y la dieta exenta de gluten y caseína.

"Sabiendo que cuando estamos intoxicados por mercurio algunos alimentos que dejemos de tomar van a ser determinantes para sentirnos mejor abro si os parece dentro de esta carpeta de alimentación este nuevo tema para debatir. Imagino que pueden ser distintos los alimentos que nos pueden producir malestar y que según cada caso serán unos u otros pero parece que la intolerancia al gluten y los lácteos es bastante común en los intoxicados y al retirar estas dos cosas de nuestra dieta se reducen ciertos malestares físicos y psíquicos. En mi caso así ha sido y el dejar de tomarlos me ha beneficiado en el tema de los gases y en la reducción de algunas molestias psíquicas. Nunca pensé que el gluten y los lácteos podrían ser causantes de problemas psíquicos pero observo y aprendo que si es así. Por otra parte está el tema de la cándida que también sé que produce malestares y muchos gases y que ciertos alimentos la potencian aunque no sé si padezco eso porque desde que retire el gluten los gases ya no me invaden todo el tiempo. Os copio lo que dice el libro de F.Cambayrac sobre el gluten y la caseína:

"¿Como puede una dieta mostrar una intoxicación?- Como el sistema enzimático está debilitado, los intoxicados crónicos metabolizan en general muy mal las proteínas del trigo y de la leche, como el gluten a base de trigo, cebada, avena y centeno, y la caseína de los productos lácteos. Estas dos formas de proteínas se transforman en los intestinos en sustancias morfinomiméticas, que traspasan la barrera intestinal y que, por consiguiente, ha perdido la tersura necesaria para impedir que pasen las grandes moléculas. Una vez en la sangre, éstas llegan al cerebro, donde se fijan sobre los neurorreceptores, provocando trastornos psíquicos, cognitivos e incluso psiquiátricos. Así, el gluten, no completamente degradado, produce péptidos opioides, cuya actividad a nivel de los receptores produce un aislamiento social e impide la maduración normal del cerebro de los niños. Se los culpa del autismo. Además, la inadecuada degradación de las gliadinas derivadas del gluten genera la formación de gladiomorfinas muy tóxicas que provocan alteraciones a nivel de los neurotransmisores. Asistimos, entonces, a la aparición, en diversos grados dependiendo de los individuos, de patologías de tipo esquizofrénico, epilepsia, excitación, agitación, irritabilidad, dificultades a la hora de concentrarse, o hipoactividad con letargo, astenia, abatimiento, hipotonía o depresión. La caseína por su lado, es la responsable de la fabricación de casomorfinas, que producen trastornos en el comportamiento y enfermedades crónicas como otitis, bronquitis, sinusitis, asma, dermatosis, etc. Los trabajos del noruego Reichelt, doctor en neuroquímica y profesor titular del departamento de pediatría en el hospital pediátrico de Oslo, en 1981 y 1990, han demostrado que en algunas personas, los alimentos que no pueden ser asimilados de manera correcta se transforman en el organismo en sustancias tóxicas. El doctor Seignalet afirmaba que el 45% de los esquizofrénicos tenía un comportamiento normal después de tres meses sin ingerir gluten. De la misma manera que una alimentación sin gluten ni productos lácteos transforma literalmente un pequeño autista o hiperactivo en un niño tranquilo, sociable y casi normal, los intoxicados crónicos con mercurio constatan que una parte de sus síntomas remiten de forma espectacular tras aplicar esa dieta. El doctor Melet dedujo de ello que los individuos que responden de manera favorable a la dieta sin gluten ni caseína están intoxicados por metales pesados. Y, en efecto, si se practica esa eliminación, y se evita el contacto con las tóxinas que provienen de esas proteínas mal degradadas, se constata que la salud mejora a veces en tan solo una o dos semanas, o incluso en pocos días. Merece la pena hacer la prueba. Para realizarla, se deber seguir una dieta sin gluten ni caseína entre 15 a 30 días. Evidentemente es difícil, porque además de los degastes ya descritos, las sustancias morfinomiméticas producen una especie de conducta adictiva, comparable con los efectos de una droga, en relación con los alimentos que las producen. Conseguir que los autistas y los enfermos intoxicados crónicos con metales pesados renuncien al pan o a los lácteos es todo un reto, porque se han convertido, sin saberlo, en adictos a las sustancias opioides y morfínicas fabricadas en su propio organismo. No obstante, al cabo de unos días de esfuerzo se consigue acostumbrarse a esa dieta, momento en que se valoran todos sus beneficios. Seguir esta particular dieta produce casi siempre transformaciones espectaculares en la salud, el ánimo y las capacidades cognitivas de los intoxicados. Además les enseñará muchas cosas acerca del funcionamiento de su organismo. No se obsesione con lo que debe suprimir, considere más bien ese periodo como una exploración de cosas nuevas, de nuevos alimentos, menús, sabores..... Siga esa dieta entre 2 y 4 semanas sin saltarse nada. Cada día anote cualquier mejora. Si en unos días se siente mejor, es que de manera evidente ha acumulado demasiados metales pesados, de modo que persevere. Al cabo de un mes, sáltese la dieta y coma un trozo de pastel o una rebanada de pan con mantequilla y anote los resultados de los ocho días siguientes. Entonces estará en condiciones de saber si debe seguir esta dieta porque le aporta un beneficio. Si por el contrario, esta dieta no le aporta ningún beneficio, esto no significa que esté libre de metales. Algunas personas han acumulado tanto que el hecho de evitar el gluten y la caseína solo empieza a surtir efecto después de cierto tiempo. Esta dieta no expulsa los tóxicos que se han instalado en los tejidos, por lo que el paciente continua intoxicado. No está curado; sus síntomas se atenúan, pero la enfermedad sólo se encuentra en una remisión espontánea. El doctor Melet (médico francés especializado en medicina medioambiental) utilizaba esta dieta tan sólo como una herramienta para proporcionar cierto alivio al paciente mientras esperaba a que se produjera su descontaminación. Para él, la prioridad era liberar al organismo de los depósitos de metales pesados que lo bloquean. Al recobrar la salud, el paciente recupera al mismo tiempo la capacidad de metabolizar correctamente las grandes proteínas del gluten y de la leche, pues su intestino dañado ha recobrado su salud, su cualidad habitual de barrera, de modo que todo recupera el orden. Liberada de sus intolerancias, la persona puede de nuevo comer de todo."

Por su parte, Cutler dice en su libro Amalgam Ilness: "El mercurio altera el funcionamiento de algunas partes del metabolismo por lo que algunos compuestos químicos de los alimentos el metabolismo los puede percibir como "queroseno", de ahí que sea crucial prestar especial atención a a la dieta."


Fuente: Marcus



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Y como en todo en la vida, sé curioso, investiga, contrasta, no te quedes con lo primero que leas o te cuenten. Mientras uno crece, no envejece, y como diría Walt Whitman: 

"No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños... "Que tengas un gran día y una vida plena!


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